Antes escribía, a todas horas, en todo sitio, desde cualquier pensamiento y poco a poco se fue diluyendo mi voz en las jornadas de la rutina y las obligaciones incontroladas.
El tiempo de las letras quedó en la sombra sin más, sin una despedida y sin visitas de última hora... como quien abandona a su suerte un perro fiel, sin agua, ni comida, en un solar y en esa intemperie de días desaparecen los ladridos que un día fueron temidos. Recuperar al animal desnutrido, informe y débil es una árdua tarea que no implica éxito inmediato, ni siquiera promete la vida.
Desde la agonía la prosa desatendida retoma un hilo que no deja de quebrarse en manos de quien no supo abastecerla corriendo a su vez el riesgo de perder el significado. Antes cada respiración era un verso, una oración sin salida anclada al folio en blanco...
"Antes"... es aquel lugar real del que salí soñando y a dónde me dirijo ahora que le he echado un pulso al tiempo para volver sobre mis pasos.
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