Hoy es de esos días en los que todo es fachada, la sonrisa, el oro, los colores de la blusa, los andares desgarbados, las manos al vuelo... un tiempo de impostura para sobrevivir a la carcoma q habita desde hace un tiempo los adentros. Se puede estar más triste pero eso no quita que esa tristeza duela como arder en el infierno.
Las luces se apagan y ya.
A nadie le importa ese terreno arrasado que siembra de flores sus mañanas para después arrancarlas y dejarlas morir en el maletero de camino a casa. La tortura del alma no grita, no hace aspavientos, no traspasa y se viste de luz al alba para pasar desapercibida entre la gente.
Luchamos por la vida, por la sonrisa, por las caricias, por un día a día que no nos hiera pero hay muchas batallas perdidas, demasiadas...